10 preguntas que debes hacer antes de contratar una agencia web

Resumen rápido
  • La pregunta que casi nadie hace antes de firmar es la que más caro sale después: ¿de quién quedan el dominio, el hosting y el código?
  • Velocidad en celular, aparecer en Google y mantenimiento se acuerdan por escrito; darlos por sentados es regalarlos.
  • Una agencia seria contesta estas diez preguntas sin titubear. La que evade alguna, con eso ya te contestó.

¿Ya te pasó algo de esto con un proveedor anterior? Puedes escribirnos por WhatsApp cuando quieras — o sigue leyendo y pregúntale lo que sea a nuestra IA, aquí abajo a la derecha.

A Ernesto le urgía cambiar su página. Su despacho contable, en una oficina sobre avenida Carranza, había crecido, y el sitio que le hicieron años atrás ya daba pena ajena. Pidió los accesos de su dominio para que el nuevo proveedor empezara a trabajar. La respuesta tardó una semana y cupo en dos líneas: el dominio estaba registrado a nombre de la agencia anterior, y "liberarlo" tenía costo.

Ernesto descubrió, cinco años tarde, que la dirección de internet de su despacho nunca fue suya.

Nada de eso era ilegal. Solo era algo que nadie le dijo — porque él nunca lo preguntó. Estas son las diez preguntas que Ernesto haría hoy antes de firmar cualquier cosa. Hazlas todas, en voz alta, y fíjate en las caras.

1. ¿De quién queda el dominio? No quién lo paga: de quién es

La más importante de la lista y la que menos se hace. Dominio, hosting y código deben quedar registrados a tu nombre o al de tu empresa. Si la respuesta incluye un "nosotros te lo administramos" sin más detalle, pide que lo pongan por escrito. Guárdate esta regla: si no sabes de quién es tu dominio, casi seguro no es tuyo.

2. Si mañana me quiero ir, ¿qué me llevo?

La respuesta correcta es: todo. Tus archivos, tu contenido, tus accesos, tu historial. Una agencia que trabaja bien no necesita amarrarte para conservarte; la que te retiene con candados te está diciendo cómo piensa tratarte cuando ya no le convengas.

3. ¿Qué pasa si el retraso es de ustedes?

Todo proyecto puede atorarse. La diferencia está en cómo se maneja: entregas por etapas con fechas de cada una, no una sola "fecha mágica" al final. Y pregunta directo: si el atraso es de ellos y no tuyo, ¿qué te compensan? El silencio incómodo también es una respuesta.

4. ¿Va a cargar rápido en el celular de mi cliente, o en la pantalla del diseñador?

Tu cliente va a abrir la página en su celular, con datos, a veces en la fila del banco o esperando el camión. Una página pesada lo pierde antes de que lea una sola línea. Pide que te la enseñen cargando en un teléfono normal, no en la computadora del estudio donde todo vuela.

5. ¿Aparecer en Google viene incluido, o me lo venden después?

Una página preciosa que nadie encuentra es un folleto guardado en un cajón. Lo básico — títulos correctos, estructura que Google entienda, velocidad — debería venir de fábrica. Pregunta qué está incluido y qué se cobra aparte, antes de que "posicionamiento" aparezca como cargo sorpresa en el mes tres.

6. ¿Quién la cuida cuando ya cobraron?

Una página no es una obra que se entrega y se olvida: necesita actualizaciones, revisiones de seguridad, el cambio de precio o de horario que pediste el martes. Pregunta qué incluye el mantenimiento, cuánto cuesta al mes y qué pasa si no lo contratas. "Nada" no es una buena respuesta: significa que tu página envejece sola.

7. Enséñenme algo suyo que siga vivo hoy

No capturas de pantalla en una presentación: enlaces. Entra a esos sitios ahorita, desde tu celular. ¿Cargan? ¿Se ven actuales? ¿Son negocios reales que siguen operando? El portafolio que no se puede visitar es un álbum de recuerdos, no una credencial.

8. ¿Cada cuándo voy a saber de ustedes?

Hay proyectos donde nadie te contesta en dos semanas y de repente te mandan la "versión final" que nunca revisaste. Acuerda desde el inicio cómo van a avanzar: revisiones semanales, un grupo de WhatsApp, avances por correo — lo que sea, pero con nombre y frecuencia. Opinar cuando ya está todo hecho no es opinar.

9. ¿Qué NO incluye este precio?

Es más reveladora que preguntar qué sí incluye. Dominio, hosting, certificado de seguridad, formularios, la conexión con tu WhatsApp: cada uno puede venir aparte si no preguntas. Pide el desglose completo y, si ya tienes cotizaciones en la mesa, compáralas con lo que explicamos sobre cuánto cuesta realmente una página web en México — no con la primera cifra que te dieron.

10. Se rompió a los tres meses: ¿quién contesta el teléfono?

Los formularios dejan de mandar correos, los certificados vencen, los sitios se caen. Pregunta qué garantía hay después de la entrega y en cuánto tiempo responden cuando algo truena. Una agencia que desaparece en cuanto cobra no es una agencia: es un riesgo con logotipo.

La pregunta once no es pregunta: es un papel

Da igual qué tan bien haya caído la reunión. Lo que cuenta es lo que quedó escrito: alcance, revisiones incluidas, fechas, quién es dueño de qué, qué pasa si algo sale mal. No es desconfianza; es exactamente lo mismo que tú le firmas a tus propios clientes.

Ernesto terminó pagando el rescate de su propio dominio. Hoy, cuando contrata cualquier cosa para el despacho, empieza por la pregunta uno — y dice que las caras del otro lado de la mesa le han ahorrado más dinero que cualquier descuento. Si sales de la primera reunión con más dudas que respuestas, esa ya fue la respuesta.

Preguntas frecuentes

¿No es exagerado llegar con diez preguntas a una primera reunión?

No. Una agencia seria las contesta todas en media hora y hasta lo agradece, porque le ahorran malentendidos después. La que se incomoda con la transparencia te está dando, gratis, la información más valiosa de la reunión.

¿Es mala señal que la agencia no pueda responder alguna de estas preguntas?

Sí, sobre todo si evade la del dueño del dominio y el código, o la de qué pasa si te quieres ir. Quien no depende de amarrarte no tiene problema en ser claro. Quien sí depende de eso, tampoco te lo va a decir: lo vas a notar en los rodeos.

¿Un freelance sale más barato que una agencia?

Muchas veces sí, y puede funcionar muy bien si es alguien serio. El riesgo es la continuidad: si esa persona se satura o desaparece, el proyecto se queda a medias. Sea freelance o agencia, las diez preguntas aplican igual — sobre todo la del dominio.

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